Cómo hacer un liguero de encaje ajustable con tu máquina casera

Cómo hacer un liguero de encaje ajustable con tu máquina casera

Eran pasadas las once de una noche de esas frías aquí en Bogotá y yo seguía ahí, en mi taller improvisado —que no es más que el comedor de mi casa con una lámpara de escritorio que me regaló mi tía—, rodeada de retazos de encaje negro. Estaba de un mal genio de esos que solo te dan cuando la ropa que compraste te queda mal. Tenía puesto un liguero que compré por internet y, o se me bajaba hasta las rodillas, o me cortaba la circulación de una forma que parecía que me estaba amarrando un tamal. Fue ahí cuando dije: "No más, Daniela, si tú ya haces tus propios bralettes, esto no te puede quedar grande".

¿Por qué los ligueros comerciales son un dolor de cabeza?

La mayoría de los ligueros que venden por ahí están hechos para un cuerpo de maniquí que no existe. O son de un elástico tan barato que se estira a la primera lavada, o el diseño es tan rígido que no te deja ni sentarte a almorzar. Yo pasé años gastando plata en esas vainas hasta que entendí que el secreto no es solo que se vea bonito, sino que sea ajustable. Porque fíjate que nuestro cuerpo cambia; un día estás más hinchada, otro día te pusiste unas medias más gruesas, y el liguero tiene que ser capaz de seguirte el ritmo sin que te sientas como una salchicha mal empacada.

Lo otro es el miedo a la máquina. Yo antes pensaba que para hacer lencería que se viera profesional necesitaba una de esas máquinas industriales que ocupan medio cuarto y suenan como un camión. A finales de febrero, me puse la meta de dejar de usar excusas. Saqué mi máquina casera, le puse un prensatelas de doble arrastre —que es una maravilla porque empuja la tela de arriba y de abajo al tiempo— y me di cuenta de que el patronaje de ropa interior es más lógica que otra cosa. No necesitas ser una ingeniera de la NASA, necesitas paciencia y entender cómo se estira lo que tienes en las manos.

Herrajes de 12mm plateados para confección de ligueros ajustables sobre mesa de madera

Lo que de verdad necesitas (y lo que no) en tu mesa

Mira, para hacer este liguero ajustable no te tienes que gastar una millonada. Si sumas todo, los insumos te salen por ahí en lo que te cuesta una cena fuera con la familia un domingo, y te rinde para hacer varios. Lo primero y más importante es la aguja. No uses la que viene por defecto en la máquina. Necesitas una aguja punta de bola (ball point) tamaño 75/11. ¿Por qué? Porque esa aguja tiene la punta redondeada y pasa por entre los hilos del tejido elástico en vez de romperlos. Si usas una normal, vas a ver que a los tres días el encaje se empieza a desmechar.

También vas a necesitar herrajes de 12mm. Esto incluye las argollas y las correderas (los mismos que usas para las tiras de los brasieres). Yo prefiero esta medida porque es lo suficientemente fuerte para sostener las medias, pero no tan ancha que se vea tosca. Y por supuesto, el protagonista: un encaje elástico de unos 15cm de ancho. Este ancho es ideal porque te cubre bien la cintura y te da ese aire elegante sin que se enrolle cuando te agachas. Si es más angosto, se te va a enterrar en los gorditos, y si es más ancho, ya empieza a ser difícil de manejar en una máquina pequeña.

El secreto del tul: por qué tu liguero no se deformará

Aquí es donde la mayoría de los tutoriales de YouTube fallan y por eso las cosas no duran. Te dicen que cosas el encaje directamente al elástico de la cintura y ya está. ¡Grave error! El encaje elástico es muy suave y, con el peso de las medias y el uso diario, se termina deformando. Una tarde de lluvia en mayo, después de ver cómo uno de mis diseños favoritos se volvía un trapo viejo, se me ocurrió usar una base de tul rígido.

Fíjate bien: vas a cortar una tira de tul rígido (del que no estira nada) del ancho de tu cintura, pero solo para la parte de los refuerzos donde van las tiras. Esto evita que la prenda pierda su ajuste perfecto. El tul es casi transparente, así que no se nota, pero le da un soporte que hace que el liguero se sienta firme. Es la diferencia entre una prenda que se ve de boutique y una que parece hecha en una clase de manualidades de primaria. Me tomó unas tres semanas de pruebas entender esto, pero desde que lo hago así, mis clientas de WhatsApp me dicen que las piezas les duran meses como nuevas.

Manos mostrando la técnica de refuerzo con tul rígido bajo el encaje elástico

Calculando la elasticidad sin calculadora

Yo sé que hablar de matemáticas da pereza, pero esto es cortico. Cuando vas a cortar el elástico de la cintura, no lo cortes del mismo tamaño que tu cintura porque se te va a caer. Tienes que restarle un poquito. Yo uso un coeficiente de elasticidad de más o menos el 15% al 25%. En palabras cristianas: si tu cintura mide 80cm, el elástico debería medir unos 64 o 68cm, dependiendo de qué tan apretado te guste sentirlo.

La clave está en cómo sientes el material. Yo siempre digo que hay que tocar la tela. Siente el roce suave del encaje elástico entre los dedos y estíralo un poco frente a un espejo. El sonido rítmico del pedal de la máquina en el silencio de la noche me ayuda a concentrarme en esa tensión. Si estiras mucho el elástico mientras lo coses al encaje, la tela se te va a ondular como una lechuga. Si no lo estiras nada, no te va a entrar por la cadera. Es un baile, pues. Tienes que estirar solo el elástico, dejando que el encaje repose debajo.

La puntada que salva vidas: el zig-zag de tres puntos

Si tu máquina tiene una puntada que parece un zig-zag pero que cada rayita está hecha de tres puntaditas chiquitas, esa es tu mejor amiga. Se llama puntada tricot o zig-zag de tres puntos. Es esencial en lencería porque es la que más estira sin que el hilo se reviente. Yo antes usaba el zig-zag normal, pero cuando me ponía las prendas, escuchaba ese "crac" terrorífico y ya sabía que se había roto el hilo.

Hablando de momentos de pánico, te cuento uno que me pasó a mediados de junio. Estaba terminando un pedido para una clienta nueva y, por las prisas de entregar, no sujeté bien los hilos al empezar la costura. En un segundo, ¡pum!, la placa de la aguja se tragó el encaje fino. Casi me pongo a llorar porque era el último pedazo de ese encaje vinotinto que me quedaba. Tuve que desarmar media máquina para sacarlo. Moraleja: siempre, siempre, deja unos 10cm de hilo sobrante y sujétalos con la mano cuando des las primeras tres puntadas. Si quieres profundizar en cómo manejar estas telas difíciles, te recomiendo que le eches un ojo a lo que escribí sobre cómo coser encaje elástico con máquina casera sin usar remalladora, porque ahí explico mejor los trucos para que la máquina no te haga esas jugadas.

Primer plano de aguja punta de bola 75/11 cosiendo elástico de lencería

Paso a paso: Armando el liguero

Primero, prepara la cinturilla. Une los extremos del encaje para cerrar el círculo (o déjalo abierto si vas a usar un broche atrás). Luego, prepara las cuatro tiras que van a sostener las medias. Cada tira debe medir unos 30 o 35cm para que tengas margen de ajuste. Aquí es donde usas las argollas y correderas de 12mm. Pasas el elástico por la corredera, luego por la argolla, y vuelves a la corredera. Es igualito a como se arma el cargante de un brasier.

Después viene lo bueno: pegar las tiras a la cintura. Aquí es donde entra el truco del tul rígido que te mencioné antes. Cose un cuadradito de tul por el revés del encaje donde vas a pegar cada tira. Eso reforzará la zona y evitará que el encaje se estire hacia abajo con el peso de la liga. Usa la puntada de zig-zag bien cerrada para que quede firme. Yo antes no le ponía nada y, con el tiempo, el encaje se iba deformando hasta que las tiras quedaban colgando de un hilito.

Detalle de puntada zig-zag de tres puntos en encaje elástico de color

Acabados que enamoran a las clientas

A veces me preguntan cómo hago para que mis piezas no se vean "hechas en casa" (en el mal sentido). El secreto está en los remates. No dejes hilos colgando, por favor. Usa un encendedor con mucho cuidado para quemar las punticas de los hilos de nylon o usa una aguja de mano para esconderlos dentro de la costura. Esos detalles son los que hacen que una mujer se sienta poderosa cuando se pone tu lencería.

Recuerdo mucho cuando terminé este diseño ajustable y se lo envié a una clienta que siempre se quejaba de que nada le quedaba bien por su cadera ancha. A los dos días me llegó un mensaje de WhatsApp: "Dani, por fin algo que no me marca y que me hace sentir divina. ¡Gracias!". En ese momento, todas las horas de sueño perdidas y los metros de tela que arruiné aprendiendo valieron la pena. Ver el liguero terminado, funcional y saber que otra mujer se siente cómoda con él es lo que me mantiene cosiendo cada noche.

Liguero de encaje ajustable terminado con todos sus herrajes y tirantes

Así que ya sabes, saca esa máquina del closet, piérdele el miedo al encaje y empieza con algo pequeño. No necesitas un taller de lujo, solo un buen patrón, una aguja punta de bola y muchas ganas de intentar las cosas de una forma diferente. Si yo pude aprender entre YouTube y errores, tú también puedes. ¡Me cuentas cómo te va con ese zig-zag!